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#Síterenta

¿Sabías que se pueden marcar las 2 casillas en tu declaración de la renta? (fines sociales + Iglesia), ¿sabías que la ayuda no se divide sino que se suma? (0,7%+0,7%=1,4%), ¿sabías que con este pequeño gesto estás ayudando a más de 6 millones de personas a través de la financiación de más de 1.000 proyectos sociales? (exclusión social, infancia, personas con discapacidad...)

En El Departamento hemos hecho un estudio entre los españoles para la Plataforma de ONG de Acción Social donde se ha puesto de manifiesto el gran desconocimiento que hay en la población sobre este tema así que os animamos a que este año marquéis la X Solidaria en vuestra declaración y que compartáis esta información todo lo que podáis.

¡Sí te renta!

 

LO QUE COME EL MUNDO

Investigando que es gerundio, hoy nos hemos topado con la publicación de Peter Menzel: "Hungry Planet: What the world eats". En este blog (con su respectivo libro) el fotógrafo americano nos acerca a las cocinas de países de todo el mundo, representando a 30 familias y 24 países junto a la comida que ingerieron a lo largo de una semana.

En estas fotografías hay simbolizados países de todos los continentes, desde Noruega a Kuwait pasando por Chad, Ecuador, Italia o México.

LINK A HUNGRY PLANET

Es curioso ver la diversidad de dietas a lo largo y ancho del mundo. Pero también lo es observar que el alcance de la globalización puede llegar a sentar a las mesas de medio mundo marcas como Coca-Cola o KFC. El trabajo de Menzel también incluye un estudio acerca de la forma de hacer la compra, el gasto medio, las rutinas de cada familia a la mesa... y es llamativo ver una familia en Chad con un presupuesto semanal para la compra de 0,80€ frente a un presupuesto de 375€ en una cocina alemana.

Las fotos también muestran la paradoja de que mayores rentas no se traducen en comidas más sanas. Países en desarrollo demuestran gozar de dietas más saludables (con mayor variedad de hortalizas, verduras, frutas...) frente a la alta presencia de productos manufacturados en Estados Unidos o Europa.

La ecología también tiene algo que decir por lo que se desprende de estas fotos en las que las grandes economías tienen una altísima presencia de productos envasados: plásticos, cristales, cartón... frente a al alto consumo de productos a granel de las economías menos desarrolladas.

Pues nada, a reflexionar lo que comemos y lo que otros no comen...

INVESTIGACIÓN ABRAZABLE

No, no vamos abrazando consumidores por la calle aunque a veces nos gustaría. Al final, nuestro trabajo no se entiende sin un consumidor que habla, que nos dice, que se queja, que propone, que valora o simplemente… que contesta.

Cuando hablamos con los consumidores, más que una conversación es como un abrazo: ellos nos cuentan y nosotros analizamos lo que hay detrás, lo que no cuentan pero realmente sienten. Porque sentir, sienten. Se sienten cerca de una marca, sienten que hacen una buena compra, se sienten indecisos y tienen miedo a equivocarse. Se sienten identificados con la publicidad que ven o frustrados con los banners que no les dejan ver.

Hay marcas que no saben abrazar a sus consumidores. 

NUEVO CÁLCULO DE LA CLASE SOCIAL

No es que nos encante tener que clasificar a las personas en función de su clase social, pero en nuestro trabajo hay que hacerlo. Y ya que lo hacemos, lo queremos hacer bien.

Pues bien, resulta que desde 1988 se venía utilizando el mismo modelo de cálculo, basado en el cruce de dos variables, referidas a la persona que aportaba los mayores ingresos al hogar. Estas variables eran el nivel de estudios y la profesión.

¿Qué ha pasado? Más bien tendríamos que decir qué no ha pasado en estos últimos 30 años: el paulatino crecimiento del nivel educativo de la población, los nuevos modelos de hogar, el retraso en la edad de emancipación, el terrible incremento de la tasa de paro en los últimos años…

De esta manera ANEIMO (Asociación Nacional de Empresas de Investigación de Mercados y Opinión Pública) y AIMC (Asociación para la Investigación de Medios y Comunicación) se han puesto las pilas para hallar un consenso en la construcción de nueva fórmula para calcular la clase social.

Sin detenernos en muchos tecnicismos, la nueva fórmula contempla las siguientes variables:

- Nivel de estudios y profesión del cabeza de familia (con rangos actualizados)

- La actividad del sustentador principal (si trabaja, si está jubilado, si está parado o inactivo)

- El tamaño del hogar y el número de individuos con ingresos en el hogar

De esta forma se estima y clasifica a los hogares por nivel de ingresos y, por tanto, por sus estilos de consumo diferentes, ni mejores ni peores, pero diferentes. Resumiendo, una clasificación más real que la anterior y acorde con los cambios sociales de los últimos años.

¡A nosotros nos ha convencido así que lo probaremos!